02 abril 2024

Rialia, el museo que guarda la esencia de la industria vasca

 

 Una vez más la ría, como vertebradora de la industria vasca durante 150 años, vuelve a cobrar protagonismo en Portugalete, albergando en su orilla el edificio que custodia todo ese pasado en el que agua, hierro, acero y esfuerzo en el trabajo dieron lugar a una de las mayores transformaciones geográficas y sociales del entorno. 

 

Edificio moderno de un museo al borde del agua
Edificio del museo Rialia


El arte de la industria en un museo único en Euskadi

Perteneciente a la Red de Museosde la Costa Vasca, inaugurado en 2006, y situado en un enclave privilegiado, junto a la ría y a tan solo 600 metros del Puente Colgante, Rialia es sobre todo un museo diferente en el que la industria se ha hecho arte, y el arte ha sabido representar lo que supuso la industria para este territorio. Con el paso del tiempo, este centro de divulgación se ha convertido en un referente más del turismo industrial de la zona.

El museo está dividido en cuatro plantas, dedicando las tres primeras a la colección permanente, y la cuarta, en el último piso, a las exposiciones temporales que pueden ofrecer distintas temáticas. La colección del museo atesora piezas de Altos Hornos de Vizcaya, Babcock & Wilcox, SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), Transbordador de Vizcaya S.L., del propio Ayuntamiento de Portugalete y de donaciones de distintos particulares.

 

Maqueta de Playmovil en la que aparece la ría de Bilbao
Rialia en una de las exposiciones temporales del museo

 

Pero Rialia no se conforma solo con ser un centro histórico en el que recuperar y difundir el pasado industrial, también es un espacio artístico que exhibe una importante obra de autores como Agustín Ibarrola, Lucas Alcalde, Nicolás Martínez Ortiz de Zarate, o Luis Badosa, entre otros, quienes con su trabajo han querido plasmar aquellos años de duras condiciones laborales en los que el hierro siempre era protagonista.

El museo está en constante proceso de ampliación y renovación, como lo demuestra su última remodelación realizada de mayo a octubre de 2023, en la que las obras de mejora han conseguido hacer de Rialia un espacio totalmente accesible e inclusivo (el primero en el País Vasco), gracias a la implicación de la ONCE, a través de grupo Ilunion. Se han instalado también 50 dispositivos por los que a través de bluetooth y con una aplicación en los teléfonos móviles de los visitantes se puede escuchar una audioguía con explicaciones en castellano, euskera e inglés.

En esta última remodelación se ha creado también un espacio especial para investigadores, en el que tienen la posibilidad de consultar la extensa bibliografía que posee el museo. El público general puede acceder a Rialia con uno de los tres tipos de visita que existen; la individual, la grupal con guía, que suele durar unos 50 minutos, y la didáctica, dirigida a escolares y que no llega a superar los 45 minutos de duración.

El museo Rialia protagonistsa en FITUR 2024

Fuente//Ayuntamiento de Portugalete

El edificio que nunca llegó a ser casa del mar

En el año 1993 se puso en marcha el proyecto para crear una casa del mar en Portugalete, en el paseo de la Canilla. Este estaba dirigido por el arquitecto Patxi Celaya Bañales, quien creó un edificio de planta cuadrada con varios pisos dedicados al uso de los marinos, quedando reservado el nivel inferior, con acceso directo a la ría, para albergar el Club de Remo de Portugalete (que en la actualidad sigue ocupando estas dependencias).

Un año más tarde, en 1994, se terminó la edificación, y sin haber dotado a la construcción de ningún tipo de equipamiento se cerró. Eran los tiempos en los que ya se había producido el declive industrial y las reconversiones, en los que se proyectaba un nuevo Bilbao que cambiaría para siempre la ciudad y sus alrededores. Tendrían que pasar ocho años desde el cierre hasta que en 2002 surgió la idea de transformar el edificio de la casa del mar en un museo.

Vistas del puerto de Portugalet, del puente colgante y de la ría
Desde dentro da la impresión de que ele edificio se adentra en la ría

Del nuevo proyecto se encargaron los arquitectos Ignacio González Esparza y Gabriel Barrueco Aguirre, en quienes recayó la tarea de convertir en museo  un edificio que en origen no se había proyectado como tal. La labor no fue fácil, tuvieron que crearse nuevas estructuras, redimensionar las superficies, inventar amplios espacios colectivos, servicios adicionales y dotar a las salas de la altura necesaria y la luz suficiente para exhibir el contenido.

A mediados del año 2003 se terminó la fase de acondicionamiento de la construcción, pero como predestinado a no ser ocupado nunca volvió a cerrarse. 2005 resultó ser una fecha clave para Rialia ya que volvió la actividad de la mano de una unión temporal de empresas. Finalmente se dotó al edificio de contenido y el 31 de enero de 2006 Rialia consiguió abrir sus puertas como museo de la industria vasca.

A la inauguración acudieron la entonces ministra de Cultura Carmen Calvo y el alcalde de la Villa que en aquel momento era Mikel Cabieces. La exposición inaugural se llamó “Tres miradas sobre un paisaje”, en la que maquetas, cuadros, planos y distintos elementos industriales hacían revivir esos años en los que la siderurgia, la construcción naval, las minas de Triano, la inmigración y el comercio marítimo revolucionaron los 15 kilómetros de ría hasta llegar a Bilbao.

 

26 marzo 2024

Filomena Trocóniz, el legado de una maestra a Portugalete


Conocida cariñosamente por sus alumnos como “Doña Filo”, Filomena Trocóniz fue una maestra portugaluja que consagró su vida a la formación y educación de los más jóvenes,  dedicación que ha continuado aún después de su muerte, como da muestra de ello la Fundación benéfica que lleva su nombre y que todavía en nuestros días continúa desempeñando la actividad para la que fue creada.

 

Retrato en blanco y negro de una señora de principio del siglo XX, está de perfil
Filomena Trocóniz Santacoloma

Fuente // Fundación Trocóniz Santacoloma

 

Una vida dedicada a la enseñanza y a la ayuda de los más jóvenes

Filomena Trocóniz Santacoloma nació en Portugalete el 23 de enero de 1902. La familia tenía su hogar en el Ojillo, siendo su madre Gabina Santacoloma, que procedía de Trapagarán, y su padre el alavés Fernando Trocóniz, un trabajador de Altos Hornos que murió cuando ella era todavía una niña.

Filomena creció y se hizo maestra, se convirtió en una mujer culta, amante de la lectura y de la música, no en vano ella misma tocaba el piano que tenía instalado en su domicilio. Su carrera docente comenzó en 1922 en Sopuerta, en la zona minera de las Barrietas Altas. Continuó Doña Filo su trayectoria educativa en otras escuelas de la zona como Galdames, Sanfuentes y Urioste.

Llegó el año 1932 y Filomena pasó a ser maestra en el hospital de Gorliz, donde estuvo destinada durante 40 años, hasta su jubilación en 1972. Al mismo tiempo, era usual que en su propia casa ayudara a niños en los estudios sin recibir por ello compensación económica alguna.

 

Logotipo con letras rosas y azulez de la fundacion Troconiz Santacoloa

 

Logotipo de la fundación que lleva su nombre

 

La escuela del hospital de Gorliz, mucho más que un colegio para los niños enfermos

Trece años habían transcurrido desde que el rey Alfonso XIII hubo inaugurado el hospital de Górliz, cuando Filomena Trocóniz llegó hasta él para ejercer como maestra. El Sanatorio había abierto sus puertas en 1919 como hospital infantil, para tratar a la gran cantidad de niños y niñas que sufrían tuberculosis ósea, provocaba en gran parte por las condiciones miserables en las que vivían los pequeños.

El enclave del hospital había sido minuciosamente elegido, la proximidad al ferrocarril de Plencia, la cercanía del mar, la acumulación de yodo en el ambiente y las horas de sol con las que contaba la zona, hicieron de Górliz el lugar ideal para levantar ese edificio de hormigón armado, con enormes ventanales que permitían la entrada de la luz a raudales, y una fachada que más bien le hacía parecer un balneario francés. 

 

Fotografia de un hospital del principios del siglo XX al lado del mar
Filomena Trocóniz fue maestra en el hospital de Górliz

 

Las largas estancias que los niños se veían obligados a pasar en el sanatorio hasta que conseguían su recuperación, lo normal eran 12 meses, aunque algunos sobrepasaban los dos años, hizo necesario dotar al centro de personal para que se ocupara de su escolarización. Y en ese entorno es en el que “Doña Filo” ejerció durante más tiempo su profesión, siendo recordada por quienes la conocieron por su sencillez, preocupación por los alumnos e implicación en actos lúdicos que hacían más llevadero para los niños el tiempo en el hospital, siendo común encontrarla organizando recitales de poesía, teatro, canciones, fiestas y todo tipo de celebraciones.

Con el paso del tiempo y las mejoras sociales, comenzó a disminuir el número de niños enfermos de estos males, dejando de ser en los años de 1980 sanatorio exclusivamente infantil. En la actualidad, el de Górliz, es considerado como uno de los hospitales más antiguos del País Vasco, atendiendo principalmente a pacientes crónicos y a aquellos que necesitan una larga rehabilitación. 

 

La Fundación benéfica que lleva su nombre y el agradecimiento de un pueblo

Por lo que ha trascendido, Filomena Trocóniz debió de ser una mujer sabia en la tarea de administrar sus dineros, lo que había ahorrado con su trabajo lo invirtió en bolsa y cuando llegó el momento de su muerte, en febrero de 1986, había conseguido acumular un importante capital que legó a Portugalete para que fuera destinado a la educación y formación de los jóvenes de la Villa. 


 Fundación Trocóniz

Tele7Radio7

Así, acatando su voluntad, se constituyó la Fundación Trocóniz Santacoloma el 29 de septiembre de 1986, siendo la primera en su ámbito que se registró en el Gobierno Vasco. Está constituida como un patronato formado por el alcalde de Portugalete, el cura párroco de Santa María y el concejal de Educación de la Villa.

La Fundación publicó su primera convocatoria de becas en 1989, a la que se han sumado muchas más en su ya larga trayectoria. Con el paso del tiempo la institución ha ido añadiendo nuevas actividades, adaptándose a las necesidades y los nuevos requerimientos de los tiempos, y siempre sin olvidar que la destinataria de las ayudas es la juventud portugaluja.

De esta forma, el recuerdo de “Doña Filo” sigue estando presente en la Villa, con las acciones llevadas a cabo por su Fundación y con el homenaje que el ayuntamiento de Portugalete quiso rendirle tras su muerte, aprobando en pleno que el nombre que había de llevar la plaza del barrio de Azeta fuera el de Filomena Trocóniz Santacoloma.

 

 

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19 marzo 2024

Siervas de María, las Ministras de los Enfermos en Portugalete

 

125 años han pasado desde que las primeras hermanas de la congregación llegaron a Portugalete para prestar sus servicios de asistencia a los enfermos. Eran tiempos muy diferentes a los actuales, los cambios en la sanidad pública y la falta de vocaciones han hecho que su labor cambie en esta Villa que las sigue teniendo muy presentes como parte de su historia. 

 

Exterior de un convento urbano, con torre anexa y dos palmeras
La casa de Las Siervas de María en el Ojillo

La congregación en Portugalete y su casa en el Ojillo

Las Siervas de María comenzaron su andadura en la Villa en 1898 con el fin de ayudar a cuidar a los enfermos que eran asistidos en el antiguo hospital de la calle María Díaz de Haro. En 1907 solicitaron a la congregación que un grupo de sus hermanas se encargara de atender el Santo Hospital del Glorioso San Juan Bautista, constituido en esa fecha como una Fundación benéfica que estaría presidida por el alcalde de Portugalete y el párroco de Santa María.

En estos años las hermanas habían pasado por distintas residencias, hasta que en 1915 se abrió el actual convento, situado en el número 14 de la calle Gregorio Uzkiano. El edificio fue proyectado por el arquitecto bilbaíno José María de Basterra y Madariaga (1859-1932), famoso por realizar iglesias, conventos, seminarios y palacetes residenciales, entre los que destacan la torre de la basílica de Begoña, la iglesia de los PP. Trinitarios de Getxo, la residencia de los PP. Jesuitas de Bilbao o la iglesia del Corazón de María de Bilbao (actual Museo de Reproducciones Artísticas).

El convento es de estilo neorrománico, y ya en 1929 sufrió una primera remodelación, en la que el propio arquitecto sustituyó la primigenia espadaña por la actual torre campanario, situada en un lateral del edificio conventual, de planta cuadrada y cubierta piramidal, sobre la que se sitúa una artística cruz de forja.

 

Virgen de color blanco en el jardín de un convento
El pequeño jardín acoge al visitante

 

En cuanto a la fachada principal, hay que destacar que cuenta con una portada en piedra de arenisca roja y está dividida en tres tramos; en el inferior se encuentra la puerta de acceso con su arco de medio punto, el superior cuenta con un vano germinado (ventana dividida por una pequeña columna) rematado por arco de medio punto,  y el tramo hastial o superior cuenta con un frontón triangular que luce tres aspilleras trilobuladas, estando coronado el vértice con una cruz irlandesa en la que aparecen las iniciales “M” y “S”, correspondientes a Siervas de María.

Con la remodelación que se hizo en la zona donde está situado, y en ensanche de 1925, el convento ha quedado algo oculto y rodeado de edificios, lo que no ha impedido que conserve su encanto. El edificio ha sufrido más remodelaciones a lo largo de estos años, principalmente en lo tocante a limpiezas generales y lucidos de muros.

El convento, además de residencia y centro espiritual, actuó como dispensario sanitario durante décadas, de forma que son muchos los portugalujos que entre sus paredes han recibido inyecciones y vacunas. Además, era el centro neurálgico donde las hermanas recogían los avisos para ir a atender a enfermos en sus propias casas o en distintos hospitales, ya que esta era otra de las labores de las religiosas.

 

TELE7 accede al convento de las Siervas de María por sus 125 años en Portugalete

Fuente // Tele7Radio7

 

La epidemia de gripe de 1918 constituyó una fecha negra en la historia de estas mujeres, el hospital de San Juan Bautista reunía a un gran número de enfermos acogidos de este mal, siendo ellas las encargadas de ocuparse del pabellón de infecciosos, por lo que algunas hermanas también cayeron enfermas, falleciendo finalmente cuatro.

En 1973, con motivo del 75 aniversario de su llegada, el ayuntamiento de Portugalete hizo a estas mujeres “Hijas predilectas de la Villa” por su dedicación a todos los vecinos que necesitaran de sus servicios, si bien, la obra de las Siervas de María no se reducía a esta Villa, extendiendo sus servicios a quien pudiera necesitarlas en las localidades cercanas a ambas márgenes de la ría.

 

Escudo de orden religiosa, trazos sencillos en rojo, azul y amarillo
Escudo de la Congregación

 

A pesar de que por el convento han pasado casi 400 religiosas a lo largo de todos estos años, en la actualidad ya solo quedan 17, algunas de ellas muy mayores, lo que hace imposible que sigan dedicándose a su primigenia labor, incluida la asistencia en San Juan Bautista, institución que tuvieron que abandonar en el año 2020. Aun así, su casa sigue abierta a todo el que quiera escuchar misa en la capilla, siendo sus horarios, de lunes a viernes a las 8h de la maña, y sábados y domingos a las 10h, o a cualquiera que desee pasar a rezar a la imagen de la virgen que tienen en su jardín.

Su labor ha sido reconocida también en la fecha que cumplieron 125 años, el 22 de octubre de 2023, recibiendo la visita del obispo diocesano Joseba Segura, quien presidió una misa en la capilla de su casa, y del alcalde de la Villa Mikel Torres, encargado de transmitir a las hermanas el cariño de todos los portugalujos por tantos años de dedicación y buen vecindario.

 

Cartel de una película, se ve el perfil de una monja y otros retratos pequeños
Película sobre la fundadora de Las Siervas de María

Historia de la congregación

Las Siervas de María Ministras de los Enfermos son una congregación católica femenina, que tiene como fecha fundacional el 15 de agosto de 1851. La iniciativa surgió del sacerdote Miguel Martínez y Sanz, quien organizó una comunidad de mujeres con el fin de que se dedicaran a la asistencia de enfermos en sus domicilios del madrileño barrio de Chamberí.

Tras unos comienzos con altibajos, finalmente se erigió como guía de estas mujeres María Soledad Torres Acosta, quien es considerada como a fundadora de la congregación y que fue canonizada en 1970 por el Papa Pablo VI. Su obra se extendió por numerosos países de América Latina, EEUU, Filipinas y Europa. Dentro de España tienen casas en Madrid, San Sebastián, Valladolid, Ávila, A Coruña, Salamanca y como no podía ser menos, en el Ojillo de Portugalete.